
Iluyanka levantó un escudo mágico a su alrededor. Desde que saliera de la Torre de hechicería de Radij aquel brujo cazarrecompensas no había cesado de perseguirle. Había probado a mezclarse con el agua de la atmósfera, como su condición de hijo de los leviatanes de le permitía, pero en pleno verano el ambiente estaba demasiado seco como para hacerlo, cualquiera con un mínimo de percepción hubiese sido capaz de detectarle, y aquel brujo no era una excepción.
Por fin se decidió a terminar con su perseguidor. Con solo desearlo se materializó detrás del brujo. Como era de esperar este se dió cuenta al instante.
-Al fin das la cara mago -dijo mientras se volvía- ya pensaba que habías perdido facultades.
-Pasará mucho tiempo antes de eso Taphian-respondió.
-Tierra, eternamente latiente y oculta, abre tus fauces.- recitó Taphian.
Una brecha apareció en el suelo. Agarrándose a su bastón Iluyanka levitó:
-Muy simple para ti -le acusó. – Mira lo que es verdadero poder.
De la nada surgió un chorro de agua que empapó a su enemigo. Alzando sus manos al cielo provocando un rayo que se dirigió a Cathan, que justo a tiempo convocó al viento y se elevó a la altura de su rival.
-Esto se promete interesante…
Pronto se enzarzaron en una lucha a muerte muy igualada. Rayos, llamaradas y destellos iluminaban el ambiente. Ninguno de los dos parecía lograr ninguna ventaja. Iluyanka había gastado mucha energía en los últimos días, pero al estar en un bosque se renovaba muy rápido,aunque no lo suficiente, mientras que Taphian no dependía de esa energía, pero físicamente estaba mas cansado y por lo tanto le costaba mas dominar la magia que invocaba.
La voz de Taphian resonó entre la arboleda:
-Invoco al Fuego verdadero y al Calor ardiente, gran Ifrit, Señor de la Flama, concédeme una parte de tu poder.
Una gran llama surgió de sus manos y buscó el cuerpo de Iluyanka, provocando un basto pasaje calcinado a su paso. A la vez, entorno al mago surgió un escudo de agua que desapareció engullido por el fuego conservando intacto su cuerpo.
En el rostro del brujo se dibujó una expresión se desconcierto.
-No puedes pretender dañar con fuego a un ser de Agua-le explicó- La sangre de los Leviatanes fluye por mis venas, los dioses del agua me protegen.
-Si no puedo destruirte con fuego lo haré de otra manera… Ábranse las profundidades del Abismo, yo lo ordeno. Que venga a mi la temible Tarántula Niwana,este es mi deseo:¡Aparece!
¿Ahora recurres a monstruos invocados?- le recriminó Iluyanka-De acuerdo, dejemos que jueguen ellos: Ven a mí luz, cobra forma para nuestros ojos, ¡¡Que tu destellos acaben con mis enemigos!!
La tierra se estremeció, de la fractura creada por Taphian salió una enorme araña que destilaba ira por sus multiples ojos. El sol pareció oscurecerse, frente a ellos apareció un ente tan brillante que su sola visión dañaba la vista.
Las criaturas pelearon gobernadas por sus invocadores. La tarántula era una aliada de la Oscuridad, mientras que el ser creado por Iluyanka era un elemental de la Luz. Pronto las criaturas se fueron mutilando poco a poco, pues a las ordenes de sus amos, se sumaban sus ansias de sangre, de la sangre del enemigo.
Por fin la araña perdió la última de sus patas, quedando a merced del elemental, que la mató con regocijo, enviándola de vuelta al Abismo. A su vez el elemental regresó a su plano, ufano de la victoria.
- Apelo a la fuente de los Espíritus que viajan por los siglos de los siglos. Apelo a la Eterna Llama Azul…-murmuró Taphian.
-Invoco a las Sagradas Lágrimas de los Leviatanes, caídas de los cielos desde tiempos inmemorables.
Un intenso aguacero comenzó a caer. Una sonrisa se dibujó en los labios del mago mientras Taphian recitaba las últimas palabras del conjuro:
-Apelo al poder que duerme en mi Alma, acude desde el Infinito y celebra tu Juicio- Una sonrisa cruzó el rostro de Iluyanka, que se desvaneció sin dejar ni rastro-¡¡¡Ra-Tilt!!!.
Una masa cargada de energía surcó el aire y se difuminó sin que hubiese pasado nada. Un relámpago de irá atravesó la cara de Taphian, que profirió todo tipo de maldiciones contra el mago. A su lado, este, oculto entre la lluvia, se reía.
Iluyanka se trasladó hasta el mar a través de las gotas. Invocar a la lluvia era algo agotador incluso para él, que contaba con el favor de los dioses del agua, necesitaba renovar energías si quería completar su propósito, el motivo por la cual los dirigentes de la torre de hechicería habían mandado al Talphion tras él: la piedra Omnielemental, el poder absoluto sobre la naturaleza. Había solicitado la colaboración de los magos para crearla, pero aterrados ante el increíble poder que el objeto albergaría, se la habían denegado y habían intentado matarle para que jamás pudiese crearla. Bien, pues no le detendrían, solo necesitaba a tres magos que contasen con la bendición de los distintos dioses, uno de los gollems para la tierra, uno de los grifos para el viento y uno de los dragones para el fuego. Sabía que Suranil, hija del viento le ayudaría, y que podía amenazar al exiliado Cathan, que tenía poder sobre la tierra. Pero no conocía de la existencia de ningún mago de fuego fuera del control de la Torre.
Iluyanka se dejó llevar por una corriente, ya solucionaría eso mas tarde, ahora tenía que preocuparse sobre el material en el que concentrarían semejante poder. Había pensado en una gema engarzada en un bastón, posiblemente diamante, la piedra con más capacidad enérgica, pero debía ser de grande como un puño, si no no podría albergar todo el poder necesario.
La corriente le acercó a un volcán al que rodeaba un intenso halo de energía pirolítica. Tanta energía que no podía ser natural,pero no, no podía ser. Aquellas cosas solo existían en leyendas de magos. Un volcán mágico, mejor dicho, un volcán controlado por magia, por magia de fuego…
Iluyanka se transportó hasta el corazón del volcán. Allí el vapor de agua abundaba, así como otras sustancias, algunas de ellas tóxicas, por lo que se lanzó a si mismo un hechizo de mascarilla, que solo dejaría pasar oxígeno puro a sus pulmones.
Un intenso foco de energía provenía en la caverna contigua. Allí se encontraba un mago, en plena realización de un hechizo, por lo que no le interrumpió. Cuando terminó corrió a hablar con el mago.
-Hola amigo-le dijo- ¿Qué haces aquí?
-¿Quién eres tú? Hace mucho tiempo que nadie venía aquí- le preguntó precavido el mago.
-Soy Iluyanka, hijo de los Leviatanes y Archimago en la torre de Radij. Y tú: ¿Quién eres?
-Soy Roxas, hijo de los dragones, condenado por los dirigentes de la torre de Radij a controlar este volcán eternamente, para evitar que se congele esta parte del mundo y sus gentes mueran.¿Qué quieres de mí?
-Busco tu colaboración para crear un artefacto que contenga todos los poderes de la Naturaleza. Un artefacto tan potente que te permitiría abandonar este volcán para siempre y que siguiese funcionando. Los mismo que te condenaron me negaron su ayuda por miedo, solo me falta encontrar una piedra capaz de soportar y almacenar tal cantidad de energía.
-Eso no es un problema aquí, el paso de los eones a creado piedras preciosas con el tamaño de rocas. La presión y la magia han hecho verdaderas obras de arte naturales.
-No necesito que sea una obra de arte, me vale con que sea un diamante y que sea grande.
-Podrás elegir la que quieras, acompáñame a la zona más profunda.
-Bien, vamos, los cazarrecompensas de la torre me persiguen y no hay tiempo que perder.
Tras escoger la piedra que mejor se adaptaba a sus necesidades, se reunieron con los compañeros de Iluyanka: Suranil y Cathan.
-Compañeros, os presentó a Roxas, el último de nuestro equipo. Ya os he explicado como se creará la Piedra Omnielemental, hemos de transmitirle un flujo constante e intenso de energía, todos con la misma potencia, para que cuando el diamante se saturé, las energías se fundan en una sola, la Energía Creadora y Destructora, el origen de todo. Si no existe un perfecto equilibrio equilibrio explotará, una gota de más o de menos y estamos perdidos.¿Asumis los riesgos?-preguntó Iluyanka.
-¡Sí!- Dijeron tres voces a la vez.
- Bien, pues allá vamos,preparaos para sumiros en la corriente de la magia, y cuando yo os diga,comenzad a concentrarla en la piedra.
Más de medio día llevaban transmitiéndole magia a la piedra cuando apareció Taphian encima de ellos. Ninguno se percató, hasta que sintieron como un Vacío absorbía la energía. Los cuatro a la vez levantaron la vista, y vieron al brujo murmurando una y otra vez, en un tono cada vez más alto:
-Nada soy y a la Nada llamo. Allí donde ni oscuridad existe y el tiempo no fluye, allí apelo. Ven a mí y manifiéstate , sea este mi deseo, sea esta mi orden:¡¡¡Vacío astral!!!
-Hasta el Vacío se puede saturar Taphian-dijo Iluyanka. Y si no me equivoco tu hoy ya lo has llenado bastante, el Ra-Tilt debió absorver todos los residuos mágicos de nuestro combate así como de tu araña.
Al oír esto el brujo se paró en seco y el vacío desapareció de sus manos. Tres rayos de energía elemental buscaron su cuerpo, mientras caía pesadamente hacia el suelo convertido en piedra, sin posibilidad alguna de defedenrse.
-Muy rápido Cathan- le alabaron sus compañeros.
-Amigos, la situación no ha cambaido nada, el vacio bebió de todas las energías a la vez, no desequilibró nada. Prosigamos tras esta pequeña interrupción.
Otra vez el grupo se introdulo en el río de la magia y continuó transmitiéndola. El sol se ponía ya por segunda vez, cuando sin previo aviso, el diamante empezó a brillar con luz propia. Lo habían conseguido, habían generado la energía Creadora y Destructora. Engarzaron la Piedra Omnielemental en un bastón y , tras darle la energía suficiente al volcán de Roxas para que funcionase hasta el final de los tiempos, fueron al terraplén creado por Taphion con su hechizo y lo plantaron , creando un enorme árbol al que se unieron mediante la magia. Y allí sus animas errantes continúan observando con ojo avizor a cualquiera que se atreva a dañar su bosque.
David Esteban Mendoza




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